Se trata de un buey castrado, de raza parda de montaña. Su crianza empieza con un período de lactancia natural durante los primeros 5-7 meses. Luego se alimenta de los pastos de las montañas de León a más de 1.000 metros de altitud, combinando el pasto con el forraje en épocas de invierno.

Una vez pasado este tiempo, el animal se mantiene estabulado durante 6 meses para conseguir el engrasamiento e infiltración adecuados. La alimentación es vegetal, basada en forraje y con un mínimo del 60% de cereales almenos durante los últimos 100 días de vida.

Proporciona una carne de extraordinaria calidad, con un mayor depósito de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, muy valorados por sus propiedades cardiosalusables.

La carne es de color vino crianza y destaca su carne tierna y sabor gracias al bienestar del animal, fomentado por Valles del Esla.

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